Perderme en su abrigo
Qué más daba, que el cielo estuviera negro, y se precipitaran sobre nuestros cuerpos, diminutos, la lluvia del Monzón.
Caía bien fuerte y de nada servían nuestros abrigos.
Aunque hubieran caído chuzos de punta, o violetas en flor, que más daba...si estaba en la gloria.
Tú, tierno y seductor, me envolvías como papel film. Y no había nada más. Y no había nadie más.
Me sentí la mujer más arropada del mundo.
"Estamos hechos unos zorros!", me dijiste. Entonces me dí cuenta que no llevabas la chaqueta y aquella lucía sobre mis hombros.
EStarías muerto de frío.
Luego...todo terminó. Salieron muchos días de sol y muchos menos de lluvia.
Ahora...
Otro abre el paraguas, coge la compra, sujeta la puerta. Otra correrá con los tacones debajo de los balcones cuando empieza a lloviznar y moja las aceras. Seguro le cederás la chaqueta.
Tuvimos tan buenos momentos, tuve otros momentos con otros también.
Pero ...ya ves. A menudo echo de menos un abrazo que me envuelva, protegiéndome de la tormenta, y del mundo también.







diasazules dijo
.,....Aunque hubiera caido chuzos de punta, o violetas en flor, que más daba... si estaba en la gloria.
Es cierto, cuando estás con la persona que quieres, que más da lo que pase a tu alrededor.
¡¡¡¡que bonito escribes!!!! BESOS
28 Junio 2007 | 08:46 AM