Niña chica
Antes de subir al autobús, los niños están nerviosos, preocupados, excitados.
Los padres, están aún más nerviosos, preocupados, excitados y no paran de hacer preguntas, anotaciones, y recomendaciones...
No le gustan las lentejas, pero que se las coma.
Cuando tiene una bajada de azúcar, presenta el síntoma de dolor de cabeza.
Se duerme antes de las 11 .
No sabe llevar su diabetes, todavía es muy pequeña.
Les escucho, tranquilizo, aseguro, afirmo,
siendo esa adulta que soy, que oculta que está nerviosa, preocupada, excitada y empieza a marearse con tanto
padre preocupado.
"No se preocupe su hijo estará bien con nosotros..." Sonríen, sonrío y aparece mi padre que también sonríe.
"Nena, te dejé tu maleta dentro de ese autobús. ¿Lo llevas todo, insulina, tiras, aparato? Mira que eres despitada y a veces te dejas las cosas. Ten cuidado con los bajones de azúcar. Ale...cuídate, y llama a tu madre! "
Es cuando dejas de ser una adulta responsable y te conviertes en una mocosa con dos coletas, y calcetines hasta las rodillas.
Los padres que me rodeaban, no pudieron evitar una carcajada, cuando les dije: Eso también os pasará a vosotros, vuestro hijo tendrá 30 años, tendrá barba, puede que tengais nietos, y siempre siempre será como si tuviera para vosotros 10"
No fue oportuno mi padre en ese momento, pero la verdad es que me hizo sonreir, me descalzó en un segundo de mis tacones de adulta, dejando una estela de preocupación paterna, en la que solo faltó un beso en la frente.
Cuando por fin salió el autobús, todos los niños despidieron a sus padres, y el mío también estaba allí.






argivo dijo
Es que nunca se deja de ser niño, ante los padres. Un abrazo estrecho. Argivo
12 Septiembre 2010 | 12:21 AM