Hora gatuna
Ya le dió.
Es la hora gatuna.
Mientras estoy pelando la fruta, noto como planea sobre mi cabeza una especie de gato volador.
Sí...sí señor..así es. Con sus garras al aire, un pelo de mi cabellera se quedó enganchado en una uña,
¡ya cortó el hilo una parca!
Además me mira de reojo, me hace una petorreta, y me parece oir "a ver si puedes hacer esto tú, muñeca"...
Y allá va...loca, frenética, caótica, desvergonzada.
Tiembla la casa, apaga las velas, se cuelga de la locura, igual que para mí lo es una noche de desenfreno, de vinito, de flamenco.
De repente para, toma aire, abre bien las pupilas, reinicia el vuelo la gata aviadora...
Pero...por qué no me sorprende...Se mira una pata, la lame, se pone a caminar serena y sosegada...me parece que ronroneó "delicadísima soy, muñeca..."
Toda una diva... la pasión no está reñida con la elegancia.
(22:30. La gata humana decanela se dispone a realizar un salto desde mitad del comedor, pasando por encima del sofá, sin apenas tocar suelo. Motivada, por el salto de su compañera de piso. La gata lo observa todo desde un rincón con la cola en movimiento. La gata humana se impulsa, inicia el salto al grito de "muñecaaaa"...
22:31. crash...crush...ais...uis..uf . Gata 1-Gata humana 0. sin rabadilla, ni orgullo, ni mesita de centro...). La gata desapareció...si se hunde el mundo, que no me pille dentro...
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Gata, enseña los dientes...(La gata sobre el tejado de zinc) (Liz..para tí...)









argivo dijo
Me imagino ese duelo de gatas: canelita y la realmente felina. Arañazos, pelo revuelto...y tu salto...una verdadera parábola. Un beso. Argivo
23 Marzo 2011 | 11:39 PM